Hace ya un tiempo atrás, ¿me preguntaba que era la magia?, ¿Que era esto que describían los libros, como grandes milagros y actos fantásticos?. Hasta que un día me paso algo que me hizo comprender que si era real la magia y que si existían los milagros.
Un día salí a comer, y mientras comía vi a un chico de estos que viven en la calle, con un tocador de MP3, muy entretenido y mientras limpiaba los cristales de los carros, su música parecía olvidar su condición y su felicidad parecía ser muy superior a la de otros que han tenido una mejor suerte en la vida, por un momento deje de mirarlo y termine de comer, cuando salí del carro no volví a verlo. Al pasar unas semanas, que regrese a comer al mismo lugar, vi el mismo chico sentado en la acera, callado y triste con su tocador de MP3 en la mano y los audífonos al parecer habían dejado de funcionar, su escape de la realidad había desaparecido y enfrentaba este mundo seco y sin magia, pero igual me dispuse a comer, cuando termine y lo vi allí, recordé que tenia unos audífonos en mi carro y me desmonte y se los regale, y note como todo cambio otra vez para el, su alegría volvió parecía un niño de 5 años en día de reyes. El punto de la historia es simple, muchas veces pedimos un milagro, tenemos hambre y pedimos que aparezca comida de la nada, o que por magia aparezca comida preparada, otras veces necesitamos dinero y pensamos, “Si por magia apareciera dinero, en mis bolsillos”. Pero la magia la hacemos nosotros mismos, cada día… cuando ayudas a alguien, cumples su milagro y le haces creer en magia, como ese chico me hizo creer a mi.